05.09.10. 10:51 AM
Abundante y fructífera cosecha PDF Imprimir E-Mail

En esta ocasión quiero referirme a los jóvenes profesionales egresados de las diferentes escuelas  bilingües, que ya se alistan para partir hacia la vida universitaria.

Semillas que germinarán en diversas áreas de la educación superior, teniendo como base una  formación integral cultivada gracias al esfuerzo y tesón propio y de sus padres y maestros, todos comprometidos con ofrecer al país lo mejor de sus ciudadanos. Como seres individuales, Dios mediante, cada uno  ejercitará a plenitud sus aptitudes para que, a su regreso, puedan ofrecer los mejores servicios a la sociedad a la que pertenecen. Esperamos que busquen con esmero y voluntad, formarse en la difícil tarea de traducir la teoría y llevarla a la práctica en una sociedad tan compleja y singular como la nuestra. Para lo anterior, deberán adquirir conocimientos y experiencia  que solamente podrán llevarles al éxito, mediante el estudio y la práctica constantes, en las distintas carreras que cursarán en universidades nacionales y  extranjeras. Entre ellos hay futuros arquitectos, médicos, economistas, abogados, ingenieros,  psicólogos y profesionales de otras áreas. Ellos deberán, durante sus años universitarios, desarrollar una visión clara de cómo podrán servir a Honduras una vez completen sus estudios universitarios. En fin, los egresados de las escuelas bilingües se encuentran hoy inmersos en ese momento clave en que están descubriendo sus esencias particulares. Lograr lo anterior les permitirá no sólo expresarse, sino descubrir sus verdaderos intereses, anhelos  y ambiciones. Sobra recalcar que están en una de las etapas más importantes de sus vidas. Es nuestro deseo que logren cumplir sus metas, entre las cuales sin duda está el de eventualmente insertarse y participar activamente en su sociedad  una vez concluida su educación universitaria. La vida es un continuo aprendizaje, cada uno aprenderá incluso de sí mismo, de sus amigos, de cada miembro de su familia, de sus maestros y de quienes les rodean en el diario vivir. Este es el tiempo de tomar decisiones, de saber escoger lo que realmente quieren en el futuro. El camino que escogerán debe ser coherente con su sentir, pensar y actuar, para lograr una armonía única que permita que sus aspiraciones estén orientadas a la búsqueda del bien común.  Cuando los años pasen, si todo marcha bien, les llegará a ellas y ellos el momento de sembrar en sus hijos e hijas los elementos esenciales  para la construcción de una vida plena.

 

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