06.09.10. 09:16 AM
HOMBRES DE FE PDF Imprimir E-Mail

La petición de Jesús de Nazaret en la última cena, “haced esto en memoria mía” (Lc 22:19) se obedece, desde hace 20 siglos, en las vidas de hombres que buscan cumplir con Su mandato. Desde las palabras de Jesús a Pedro apóstol, “sobre esta piedra edificaré mi iglesia”(Mt. 16:18), la fe Cristiana ha sido esencial  para que los pueblos y las naciones busquen y vivan la paz. El camino no es fácil para los seguidores  de Cristo, quienes, o han escogido la iglesia católica o han optado por labrarse su camino en una de las miles de iglesias evangélicas de diferentes denominaciones que existen en todo el mundo. En esta edición, elegimos a 5 padres católicos y a 2 pastores evangélicos, todos hondureños, con la esperanza que al conocerles mejor, se les comprenda en su camino como hombres que buscan ser obedientes a la voluntad divina.

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 Juan José Pineda

Monseñor Pineda nos recibió en el Arzobispado de Tegucigalpa, su sede como uno de los dos obispos auxiliares de la capital. Con alegría, nos relata su primer recuerdo religioso en el santuario de Suyapa con su familia, junto a la cual tuvo sus primeras experiencias en la fe. Hijo de un hombre muy devoto de la virgen de Guadalupe, Monseñor Pineda afirma que sin Ella “mi padre hubiese sido como una ostra sin perla, yo crecí en una familia donde Dios y María eran una realidad cotidiana”. Más adelante, su vocación se intensifica con la lectura de “Rafael”, historia de Rafael Arnaiz Barón, monje trapense en Palencia,  España (canonizado en octubre del 2009 por el papa Benedicto XVI). Inicia estudios en Colombia, en la congregación de San Antonio María Claret de misioneros hijos del Inmaculado corazón de María. “”En Colombia fui aspirante, postulante y novicio, haciendo mi primera profesión religiosa en 1982”. Ingresó en España a la Universidad de Comillas, estudiando filosofía y teología eclesiástica. Cuando hizo su profesión religiosa perpetua le enviaron a Roma, a la pontificia universidad Lateranense a una licenciatura en derecho donde años después recibió el doctorado en Derecho Canónico. Estudió filología inglesa en Dublín y “gracias a esta formación me han mandado a trabajar por el mundo entero”. Fue misionero en Kenia, Guinea Ecuatorial y en la Republica democrática del Congo. Estuvo en Asia, en Flilipinas, Papúa Nueva Guinea, Tailandia, Timor Oriental, Vietnam, Macao, Japón.

Luego como misionero y profesor en Argentina, Chile, México, Colombia, Guatemala, El Salvador y Honduras. Su vasta experiencia le permite ser profesor de seminaristas que hoy son sacerdotes en el mundo entero, lo que lo llena de orgullo. Para Pineda un hombre (o mujer ) de fe sabe decir “solo Dios basta” en la bonanza y en la cruz. Continúa: “es también un hombre o una mujer de alegría, porque Dios se nota.  Dios se nota en las palabras o en el silencio, en la mirada o en los gestos, en el saludo, sea en la acogida o en la despedida”. Finalmente invita a todos los que no se han reconciliado en nuestra sociedad, primero, buscar el perdón de Dios, segundo, buscar el perdón con los demás, y tercero, y quizá el más complicado, perdonarse a sí mismo. “No podemos pretender una sociedad reconciliada si los individuos no se perdonan a sí mismos”. “Debemos bendecir y alabar a Dios y a la persona que está a mi lado, aún si piensa diferente”. Enfatiza enérgicamente:”por el hecho de que otro piense diferente, no es mi enemigo”. Finalmente, reflexiona que la persona debe saber trascender:”salir de mi mismo, salir de mis ideas, salir de mi área de conocimiento y saber ir o dejarme conducir a otras áreas de conocimiento o experiencia”.

Crédito Foto: Claudia Sevilla

 

 

Darwin Andino

Monseñor Darwin Andino, obispo auxiliar de Tegucigalpa, es un hombre apacible, de carácter humilde, que irradia tranquilidad y paz interior. El cuarto de ocho hermanos, Andino viaja de San Buenaventura a la capital, ingresando poco después a un grupo juvenil muy dinámico en la parroquia San Juan Bautista de la colonia Kennedy, donde descubre la iglesia y a Jesucristo.  Hizo contacto con gente de fe,   sacerdotes misioneros y en dos o tres años descubrió su vocación. El entonces arzobispo de Tegucigalpa Héctor Enrique Santos  fue el instrumento de que se valió Dios para decirle a su grupo durante un retiro en El Hatillo “a ver cuántos sacerdotes me da este grupo”. Poco después, Darwin se apuntó a unos encuentros vocacionales en el Seminario Mayor. Comenzó su proceso vocacional en Guatemala en 1981, y luego en San Salvador, entregándose al servicio a niños desamparados y jóvenes en riesgo social, concentrándose, sobre todo, al cuidado de la fe de los niños, que son “el futuro de una parroquia, de una diócesis, de una sociedad”. A fines de 1986 es enviado a Roma donde concluye sus estudios en teología. Relata que tuvo varios encuentros con Juan Pablo II, “de grata memoria”, es ordenado diácono en Venecia, y presbítero en 1990, en una ceremonia dirigida por Monseñor Héctor Enrique Santos.

Su labor pastoral ha girado en torno a las actividades de su congregación de padres Somascos, eco de las obras de San Jerónimo Emiliani dedicadas a la educación y también al apoyo a hogares de huérfanos, actividad a la que siempre le dio prioridad. Realizó actividades misioneras en Nicaragua en las diócesis de León y Granada antes de regresar a Honduras  a desempeñarse como párroco en la Iglesia San Juan Bautista de la colonia Kennedy, realizando actividades que incluyeron “llevar a la parroquia a una nueva evangelización”. Se fundaron talleres de panadería, deportivos, se transformó el templo, y se realizaron actividades con la tercera edad, entre otros proyectos. El llamado a ser obispo auxiliar de Tegucigalpa en 2006 lo recibió con su característica humildad. “Nunca pensé ser obispo”, afirma, lo considera “una gracia, y un llamado al servicio. No es un privilegio ni un ser más que los demás, al contrario, tengo más responsabilidad”. Cita al evangelio cuando dice “al que se le da más, más se le exigirá, por lo que hay que estar atento a los designios de Dios”. Darwin Andino considera hombre de fe a “aquél que sabe responder a Dios en su propia historia, porque ha tenido un encuentro personal con Jesús. Como dice San Pablo “para mí la vida es Cristo, ya no vivo yo sino es Cristo el que vive en mi”.

“El hombre de Dios”, prosigue Monseñor Andino, “permanece firme, obediente, perseverando en la fe a pesar de calamidades, terremotos, o enfermedades. Obedece a Dios a pesar de todo”. En cuanto a los eventos que han dividido a la población hondureña, los considera “una lección para todos nosotros, una llamada de atención. A los que han hecho mal las cosas, que recapaciten, mejoren y enmienden su camino, y a quienes las han hecho bien, que siga en ese camino y que lo haga por el bien común”.

CREDITO FOTO: Claudia Sevilla

 

 

Oswaldo Canales

El reverendo Oswaldo Canales es un hombre de carácter tranquilo y sereno. El presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, es líder de la Iglesia Evangélica “Centro Evangélico Cuadrangular” con sede en la quinta avenida de Comayagüela, fungiendo también como director de Congreso Nacional Anticorrupción. Un hombre dedicado al servicio, también colabora con instituciones como Visión Mundial, Ministerios Compasión, el Foro Nacional de Convergencia, la Comisión Nacional de Salud, además de dirigir el Hogar de Niños DIDASCO, fundado por él. Nos compartió que se inicia en la fe gracias a su abuela materna “y la necesidad de llenar el vacío que había en mi corazón por la pérdida de mis padres”. Su abuela Fabiana, quien murió en el 2009 a los 98 años de edad, “me llevaba a la Iglesia del Pueblo, y aunque muchas veces me dormía en las bancas, la palabra de Dios cayó en mí como tierra fértil”. Expresa que tuvo una infancia triste por la pérdida de su madre María Eva (de 24 años) a la edad de 7 años aunque guarda recuerdos de sus maestros en las escuelas Benavides y Lempira en el Departamento de Yoro. “A los 14 años vine a la capital Tegucigalpa para continuar mis estudios, mi niñez fue muy triste; algunos juegos que recuerdo: jugar maules, trompo y el juego de los botones de la camisa.

“Acepté al Señor Jesucristo como mi salvador a los 15 años de edad, debido a la soledad que experimentaba en mi ser. Él llenó el vacío, y al encontrarme con Dios, me encontré conmigo mismo, y se despertó en mí una pasión por Jesús y su obra. Mi vocación es servir, pienso que cuando sirvo a los demás estoy sirviendo al Señor”. Es así como se ha dedicado a la labor pastoral, tras estudiar en el Instituto Evangélico Cuadrangular al cual pertenece. “Veo hogares de familias restaurados, vidas transformadas, el acompañamiento a las personas que sufren por la pérdida de un ser querido, el poder levantar al caído que no tiene ninguna esperanza, ayudar a las personas que desean ordenar sus vidas matrimoniales”. Para el Reverendo Canales, “un hombre de fe es cuando creemos aún cuando no se ve, y es la convicción de lo que se espera, es entender que lo imposible para nosotros es posible para Dios”.

Ha formado una familia con su esposa Vilma con quien ha procreado dos bellos hijos. A futuro, planea  “seguir haciendo el bien a mi prójimo”. Recomienda a la sociedad hondureña “estar dispuestos a perdonar para que haya reconciliación y ponernos de acuerdo para construir una sociedad donde predomine la Justicia, la solidaridad y el respeto, los unos con los otros. No permitamos que nuestro corazón se enferme”.

Ovidio Rodríguez

Hombre de gran agilidad mental, acostumbra apoyar sus afirmaciones con citas bíblicas, con una inteligencia y conocimiento que le han hecho ganar muchos miles de adeptos.  El padre Ovidio, que tiene un sitio especial en los corazones de la feligresía católica a nivel nacional, nace en una familia de 7 hijos de fuerte arraigo católico, luchadora, muy pobre, en Cofradía aldea cerca de Cantarranas, Francisco Morazán, un 26 de abril de 1953.  Su padre, carpintero,  encarga al pequeño Ovidio a sus abuelos maternos, quienes junto a una tía le inculcaron valores espirituales en un ambiente de gente madura. Le es difícil definir el momento de su llamado a servir a Dios, lo que describe como “una inducción que va cayendo”. De chico jugaba a las procesiones y  a celebrar misas con sus primas, y su abuelo Antonio compartía las historias sagradas de la Biblia en la quietud de la noche al pie de una hamaca. Ingresa en el seminario menor al concluir la primaria, en la sede actual de la Universidad Católica en Casamata, concluyendo en el Instituto Salesiano San Miguel su bachillerato.  Con el apoyo de Monseñor Héctor Enrique Santos y de Monseñor (hoy Cardenal) Oscar Andrés Rodríguez viaja a Guatemala y a Costa Rica a formarse en teología. Ya sacerdote, trabaja un año con los Delegados de la Palabra, y como párroco del Pedregal de 1983 a 1988. Viaja a Roma 2 años, estudia en la universidad gregoriana una maestría en teología dogmática. A su regreso funge por 15 años como párroco del Santuario de Suyapa, participando activamente en su trasformación tanto a nivel estructural como pastoral. Junto a la Fundación Suyapa se invierten más de 21 millones de lempiras en el acondicionamiento de la Basílica y sus alrededores asi como en 36 templos menores en la parroquia.  El padre Ovidio define “hombre de fe”  citando la carta a los Hebreos sobre Abraham, “nuestro padre en la fe creyó contra toda evidencia y luchó contra toda esperanza. La fe”, prosigue Rodríguez, "es seguridad de lo que no se ve, y garantía de lo que se espera. Como experiencia  personal, es tener confianza absoluta en Aquél, del que dice Pablo, `por quien somos, nos movemos, y existimos´.

O como lo dice un espiritualista francés “Padre me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras”. Añade que la sencillez de corazón se concatena con la fe.  "Recordemos", dice Ovidio, "que el Señor Jesús nos dice “gracias Padre porque te revelas a los pequeños, a los sencillos, a los humildes”.  En la actualidad el Padre Ovidio tiene a su cargo la escuela de Formación de los Delegados de la Palabra, grupo misionero que lleva el evangelio a sitios recónditos de nuestro país, labor de crucial importancia para el presente y el futuro de nuestra fe. También participa en el Canal 48, Radios Católica y América con programas y segmentos orientados a enriquecer la fe de los millones de fieles que se alimentan con sus brillantes interpretaciones de la Palabra de Dios.

Crédito FOTO: Napoleón Martínez

 

 

Juan Ángel López

A pesar de su juventud (38 años), el padre Juan Ángel López, nativo de Tegucigalpa, inspira mucho respeto, quizá por la seriedad y convicción con que se expresa en el púlpito y al dirigirse a sus audiencias, católicas o no, a nivel nacional e internacional. El párroco de la iglesia Santo Domingo Savio de la colonia Satélite aún pronuncia las oraciones que le enseñó su madre para antes de dormir y recuerda con cariño la devoción de su abuela por la Virgen de Suyapa,  así como los viajes de fin de semana a las iglesias de Ojojona, Santa Lucía y la Catedral de Tegucigalpa. Recuerda a la señora Haydee v. de Pavón, a  su hijo César y a los vecinos de su cuadra en la colonia El Hogar, quienes iban juntos a misa, un grupo normal de muchachos que siempre se involucraron en actividades con su iglesia. Se integró a la pastoral juvenil, al coro y de la catequésis desde antes de ser seminarista. Su madre evoca que de pequeño decía que iba a ser sacerdote, aunque afirma no recordar el momento de su llamado. “Tuve gracias a Dios muchos sacerdotes  queridos que conocí de niño y de joven”. El padre Juan Pablo Peloquín y los sacerdotes del Instituto Salesiano San Miguel como el padre Nielsen, el padre Paiz, Oscar Julio Vian, hoy Arzobispo de Quezaltenango y a Monseñor Oscar Andrés Rodríguez. Se gradúa en el colegio Salesiano San Miguel, y finalmente se decide por el seminario gracias al padre Juan Pablo. Ingresa al seminario Mayor donde estudia 6 años en el Lic. En Teología y luego Lic. En Historia de la Iglesia con especialidad en Historia Moderna y Contemporánea. El señor Cardenal lo asigna a la parroquia de Suyapa y como profesor en el Seminario Mayor, cargo que hasta la fecha ocupa.

En el año 2000 viaja a Roma a sacar la licencia en historia de la iglesia.  Su vocación principal es la de ser maestro, lleva ya 14 años en el Seminario Mayor y en la Universidad Católica. También tiene columna en el semanario Fides, programa en Radio Católica (8 am los domingos) programa en canal 48 (miércoles 8 pm y sábados 7:30 am, aunque es variable) y un programa en EWTN (televisión católica mundial) hablando de los papas del siglo XX. Para el 2010 el plan es retomar el tema de la conferencia de Aparecida “todos discípulos, todos misioneros”, en la renovación y reestructuración de las parroquias a nivel nacional. Aconseja a los fieles, primero, mucha esperanza y confianza en Dios porque tenemos que aprender de las lecciones de la historia. Cada día es una nueva oportunidad que Dios pone en nuestras manos para que le demos Gloria a El con lo que hacemos. A quienes quieren comenzar a buscar a Dios, “nunca se olviden de Dios porque El no se olvida de ustedes. Nunca es tarde, Dios llama en el momento en que El quiere y debemos estar atentos, para ser generosos y contestarle con obediencia. Se le obedece conociéndole en Su palabra.

CREDITO FOTO: Napoleón Martínez

 

 

Evelio Reyes

El líder fundador de la iglesia evangélica Vida Abundante, es un hombre seguro de los ideales que proclama desde el púlpito de su templo, edificado en la colonia Las Colinas de Tegucigalpa. Creció “en un hogar sólido, próspero  y con valores tradicionales como el respeto a Dios, la iglesia y la autoridad. Tuve la dicha de tener un padre y proveedor responsable y recuerdo que él personalmente nos enseñó a rezar, y maestros y personajes practicantes de los mismos valores”. Su llamado a ser pastor nace de las necesidades que percibió en los demás en materia espiritual. “El amor de Dios me sedujo a dejar de lado mi profesión y servirlo, para responder a tantas necesidades del prójimo en la búsqueda de paz interior, sentido y trascendencia en la vida. En cuanto a su quehacer, el pastor Evelio expresa que “mi trabajo es cambiar gente llevándolos a pensar los pensamientos del Dios de Jesús que son pensamientos de paz, prosperidad, éxito  y totalidad no sólo para el individuo sino también para el colectivo. Sólo podemos tener futuro los hondureños si cambiamos como sociedad y para esto es preciso que cada uno cambie por dentro, milagro que sólo Cristo y su evangelio pueden lograr; lo he visto en miles de personas”. Para dicha tarea, ha fundado no solo templos, sino escuelas y colegios que sirven a miles de estudiantes “con una educación de avanzada y nutridos con moral, civismo, solidaridad y muchos otros valores humanos y cristianos. Es bueno destacar que con el apoyo de familias, empresas y profesionales de buena voluntad nacionales y extranjeros cientos de niñas y niños de áreas marginales y zonas rurales asisten a nuestros centros para recibir educación de calidad que cambia radicalmente su futuro ampliando infinitamente sus horizontes”. También cuenta con “amplia cobertura de radio y televisión, 18 transmisores de televisión abierta; 450 sistemas de cable y transmisiones al mundo por una cadena de 11 satélites  que nos permite llegar al pueblo con un mensaje encarnado y que invita al compromiso para cambiar nuestro mundo estableciendo el Reino de Dios”.

Con acierto expresa que “el amor a Dios se muestra y concretiza en el amor al prójimo; no  podemos ser buenos hijos si no somos buenos hermanos”. Por esto ha fundado en el norte de Lempira una clínica médica y en Tegucigalpa el Centro de Salud Integral ”Zoe”  con atención enfocada en la oftalmología. Se propone “continuar educando, concientizando y movilizándome con el propósito de influenciar vidas y sociedades”. Expresa que un hombre de fe “no se limita a los sentidos físicos sino que se desborda mas allá para creer en lo que no se ve y esperar lo que el común y corriente ni siquiera sospecha. Es quien vive mejor y a plenitud por cuanto hemos sido creados para creer y no para dudar”. En cuanto a la crisis de nuestra sociedad expresa que “He estado recordando hacer de toda crisis no una pista de aterrizaje sino una rampa de despegue. Tengo fe que ya somos mejores, la Honduras de ahora no es la misma de hace algunos meses”. Finalmente, recomienda a quienes no han cultivado la fe que se necesita “humildad para reconocer que necesitamos creer, que Dios no es un lujo, que es una necesidad para no vivir por puro instinto y rastreramente. Aconsejo buscar ayuda en un pastor, sacerdote, unirse  a una comunidad de fe y que con disciplina se dediquen a amueblar y embellecer su interior”.

(cortesia Familia Reyes) 

 

Carlomagno Núñez

El nuevo párroco de la Iglesia Guadalupe en Tegucigalpa es un hombre sencillo,  joven, apenas 35 años, pero que ya ha logrado  cambios visibles en el templo ubicado en un extremo del bulevar Morazán, uno de los más hermosos de la capital hondureña.  Al igual que varios predecesores, nació en una familia muy cristiana, católica, y desde niño participó como acólito en su iglesia ubicada en La Guarita, en el departamento de Lempira. Recuerda la ocasión festiva en que el entonces obispo Monseñor Rodríguez visitó su pueblo, él estaba de acólito, y se sorprendió al ver un obispo tan joven,  tocando la concertina y cantando para el pueblo. Después, el sacerdote franciscano a cargo de su parroquia, le mencionó al hoy Cardenal que Carlo era sobrino del Padre Tino, a lo que Monseñor le dijo “usted tiene que ser sacerdote, mi hijito”, palabras que aún suenan en su mente, afirmando que volvería a ser sacerdote si volviese a nacer. “Después de graduarme de maestro de educación primaria, opté por entrar al seminario, me enviaron a San Salvador, donde realicé mi filosofía, y después cuatro años de teología en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa; fui ordenado Diácono hace 10 años, luego el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez  S.D.B. quien es mi Obispo, me mandó a estudiar a la Pontificia Universidad  Javeriana y después de tres años y medio me gradué de Doctor en Derecho Canónico”.

Las aportaciones del padre Carlomagno incluyen “la restauración de la Catedral  Metropolitana, de la Iglesia San Francisco del casco histórico, mi trabajo en el rescate de las tradiciones de  Semana Santa en coordinación con otras instituciones, la formación en catequesis, y el acompañamiento de varios grupos de Iglesia”. Ha sido profesor en el Seminario Mayor y la Universidad Católica de Honduras, además de dedicarse a la formación a los miembros de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde “me he propuesto hacer alguna mejoras al templo y la formación de la comunidad para que tenga un sentido de pertenecía a la parroquia”. En cuanto a la situación actual, recomienda a los   hondureños que “debemos actuar con optimismo y sacar a Honduras adelante dando lo mejor de nosotros, trabajando y haciendo las cosas bien, cumpliendo con nuestro deber de ciudadanos, hay que decirle no a la cultura de la corrupción  y de la mediocridad”.

Crédito; Foto: Saúl Larios


 
 
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