| Metapolítica y bien común. ¿Utopía o realidad? |
|
|
|
|
Desde los antiguos griegos hasta nuestros días la política ha marcado el factor determinante para lograr el bienestar de los Estados, es el principio motor de la vida social y económica de los pueblos. Se entiende la metapolítica como el principio rector que mueve a la polis hacia el bien común. Se considera al bien común como la guía principal de toda acción política. Si bien es cierto, nuestro país enfrenta un sinnúmero de retos de orden político, económico y social, esto no es todo, porque queda una paradoja por resolver que se resume en la búsqueda de una buena administración insobornable éticamente e impecable en su moral. ¿Utopía o realidad? Sin duda alguna es un reto del cual no podemos prescindir, como anhelo central, para lograr una sociedad más justa y más solidaria.La solidaridad y la búsqueda del bien común deben ser la bandera de la nueva administración que asume las riendas de la nación. Esto exige rehacer un nuevo proyecto de gobernabilidad con una política que busque ir más allá de los intereses personales. Ante esta realidad que ya todos conocemos es de vital importancia lograr una emancipación mental, es decir, que el gobernante debe ser sabio, guardián del estado, capaz de distribuir equitativamente lo que a cada uno le corresponde. En este caso los que regirán el rumbo del país no deben aspirar a riquezas personales, ni al beneficio de algunos, sino al bienestar de la totalidad. ¿Utopía o realidad? Es aquí donde surge la metapolítica como rescate de la política tradicional de paquete o politiquería. Sin embargo, ante una realidad desafiante, como la actual, se deben manejar sabiamente estrategias de gobernabilidad que vayan encaminadas a favorecer los principios de la política global. Esta nueva política exige estar a la altura de los acontecimientos mundiales. Por ello, es vital dar respuestas concretas a dichas exigencias. De manera que así se pueda evaluar la labor desarrollada no con una medida según intereses particulares sino partiendo de las necesidades que el pueblo demande. Es por eso, que hoy la globalización y la homogenización cultural exigen un pensamiento correcto e igualitario y sin más el pluralismo ideológico hace evidente la participación de todos, ante esto es menester saber definir cuál es el rol del que gobierna, de no ser así, las políticas internacionales condicionan la acción política de los gobiernos de turno. Según Juan Pablo II, "El hombre no puede separarse de Dios, ni la política de la moralidad". Por eso, no debe existir divorcio entre la acción política y el compromiso moral. De manera que la nueva administración procurará en la medida de sus posibilidades buscar el bien común. Esto a ojos de cualquier ciudadano resulta utopía, pero es necesario dar un voto de confianza a la nueva administración, sin olvidar que todos los ciudadanos somos responsables del progreso y desarrollo de nuestra nación. Jesús nos dijo que somos sal y luz del mundo. De nuestra actitud depende, si queremos que el país viva en las tinieblas, en el sinsabor y el pesimismo. Esto se debe aplicar primero a nuestra vida, porque si esta es auténtica, se manifiesta también en la política. La sal preserva de la corrupción, la luz permite que se vea la verdad.
FOTOS |


Cromos 


